
Desde un principio lo sabía, en el Azteca es imposible que México pierda. Con la ovación de 100,000 mexicanos, la altura y el nerviosismo de los ticos, vimos a una selección mexicana agigantada, confiada y dispuesta hacer las cosas bien. En todas sus líneas, desde la portería hasta el ataque se vio muy sólido, encabezados por jugadores como Guillermo Ochoa, Ricardo Osorio, Pavel Pardo y Andres Guardado. Todo perfecto, pero el problema viene si checamos los últimos partidos, el rendimiento de México es muy pobre si no esta en casa, como fue el caso contra Estados Unidos y Jamaica, donde nos dieron prácticamente un trapo.
La gran incógnita es el desempeño de los tricolores en su próxima visita cuando disputen su encuentro contra Honduras, ¿Mostrará México la misma cara de la moneda? o ¿Le cambiarán la tortilla? Será interesante ver como México se planta ante un equipo con buenos jugadores y con un gran afición detrás.
Pero el momento es ahora, es el momento en que México tiene que empezar a demostrar que sigue siendo el gigante de la Concacaf, título que está en juego con los Estados Unidos (que por cierto empataron con El Salvador), y esta clase de situaciones se resuelven jugando bien en la terreno, sin hablar ni nada, solamente demostrar con los pies quien es el que manda.
En unos días sabremos en que ha terminado esta novela, pero en estos momentos difíciles creo que todos deberíamos apoyar a la selección mexicana (dirigido a los aztecas claro), ya sea en las buenas y en las malas.
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La verdad es que ante tanto apoyo se es muy DIFÍCIL perder, pero bien dices, a ver que tal les va frente a Honduras.
Y digan no a los naturalizados POR FAVOR! somos mas de 108 millones de mexicanos, ¿De esos 108 millones no hay 22 cabrones que tengan talento para el fútbol? Que miarda de país somos entonces al “reclutar” gente de otros países.
Saludos Bebo!